Partido Republicano. Por Rodrigo Caramori, secretario general del PRI

Mucho se ha comentado en los últimos días sobre la constitución del Partido Republicano que lleva adelante y encabeza el ex candidato presidencial José Antonio Kast. Se ha especulado también acerca de las pretensiones que tendría este último en ingresar a Chile Vamos.

Sin embargo, nada se dice respecto a los factores que harían que efectivamente el ex diputado pretenda ser parte del conglomerado de Gobierno.

Algunas preguntas, ¿por qué el líder de este movimiento querría entrar a una coalición que dice que perdió la brújula?

¿Por qué JAK desearía ingresar a un grupo de partidos que es parte del oficialismo, el que, a su juicio, no está llevando a cabo el programa de Gobierno?

¿Por qué militantes y/o parlamentarios de las colectividades de Chile Vamos emigrarían a otro partido para luego reingresar nuevamente al mismo bloque?

Puedo decir que conozco a José Antonio hace varios años y, la verdad, es que me resulta muy distante la figura confrontacional que a ratos no deja hablar a su interlocutor, que es como lo hemos visto en los últimos programas televisivos.

Al revés, lo reconozco como un tipo amable, cordial, simpático y sobre todo empático.

Siempre su preocupación ha estado puesta en el fortalecimiento de la democracia y la familia, no otra cosa.

Por lo mismo, creo que la izquierda y algunos medios de comunicación han armado una caricatura de su persona.

Sin perjuicio de aquello, me preocupan los excesivos arrebatos de algunos ultras que lo rodean y que a través de las redes sociales descalifican a nuestro sector, creyendo que pueden dictar cátedras de moral y sentir cierta supremacía ética por sobre el resto de la gente y de los partidos que día a día nos esforzamos por servir de la mejor manera a los intereses de todos los chilenos.

Es por lo anterior que antes de ponernos a hacer ficción política, debemos preguntarnos si es realmente Chile Vamos el lugar que puede albergar y ser un paraguas a los intereses que el Partido Republicano requiere para llevar adelante sus ideas y proyectos.

Cuando un instrumento musical está desafinado, quiere decir que su tono está demasiado alto o bajo. Pues bien, para afinar ese instrumento es necesario comparar los tonos y adecuarlos con los sonidos de un afinador que ajusta el tono de uno o varios instrumentos musicales hasta que logra formar la melodía deseada.

El tono es la frecuencia fundamental de la percepción de un sonido.

A dónde voy con esta comparación. Que en el caso de JAK y el Partido Republicano, hay que ver si este instrumento logra afinar y sintoniza con los lineamientos de Chile Vamos.

De lo contrario, por mucho que esa melodía suene bien y atractiva en solitario, otra cosa es que encaje en la orquesta denominada Chile Vamos.

El resultado podría ser una clara desafinación y, para peor, quedar fuera de tono. Esperemos que no sea el caso.

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