El cronograma de la verdad. Por Rodrigo Caramori

Más allá de las destempladas críticas que provienen de los sectores más duros de la oposición y entendiendo que la ciudadanía tiene todo el derecho a tener intranquilidad y dudas respecto al manejo que ha tenido el Gobierno desde que el Covid-19 entró a Chile, creo que es preciso poner sobre la mesa algunos datos concretos para así centrar mejor los análisis y evitar caer en tropicalismos y “fake news”.

De hecho, apenas se reportó el primer contagio de Coronavirus en China (15 de diciembre de 2019), el Presidente Piñera citó a La Moneda el 2 de enero al ministro de Salud para tratar el tema y luego de 13 días formó un panel de trabajo del Minsal y a fines de mes creó el “Comité de Crisis”.

Ya en febrero el Mandatario ordenó ampliar la capacidad de diagnóstico de los hospitales, la capacitación de los equipos de salud, la elaboración de protocolos para pesquisa y control de eventuales y futuros casos, la importación de material y equipamiento sanitario y el fortalecimiento de la Red de Laboratorios. Después firmó el Decreto de Alerta Sanitaria que otorga recursos y facultades especiales al Minsal para adoptar todas las medidas necesarias, entre ellas, crear las primeras aduanas sanitarias y exigir una Declaración Jurada para ingresar a Chile desde el exterior en el Aeropuerto de Santiago.

Como esto iba en serio, Piñera se contactó con las máximas autoridades de la OMS y la OPS y habló directamente con el presidente chino, Xi Jinping, para abordar los efectos del Covid-19.

Y qué me dicen del Consejo Asesor Científico Covid-19 y del gran fondo de 220 mil millones de pesos del Plan de Trabajo que se abrió para proteger la salud de todos chilenos, especialmente los más vulnerables. Hablamos del tratamiento especial de las licencias médicas, exámenes gratuitos, prohibición de eventos masivos, aislamiento y suspensión de clases, teleducación y teletrabajo, desinfección del transporte público, cadenas de distribución de alimentos para adultos mayores y tantas otras acciones administrativas.

¿Se imagina qué hubiera pasado si el Presidente decreta “cuarentena total y absoluta” en todo el país durante marzo y abril? Quizás, era lo más fácil y conveniente para subir en las encuestas, pero se trataba de una medida poco responsable para el sistema sanitario y las pymes, que necesitan seguir funcionando para subsistir, lo mismo que sus trabajadores, daño que ya se siente después de las protestas del 18/O.

Acá no hay visión de Estado para un sector de la oposición, que basa sus ataques al Gobierno y no se enfoca en el Coronavirus. Por lo mismo inventan que el dueño del Espacio Riesco era primo del Mandatario e iba a recibir 26 millones de pesos diarios de arriendo, pero omiten que el decreto firmado para estos efectos establece que el Gobierno fija los precios de alquiler y tiene la atribución de tomar la administración directa de todas las clínicas privadas si es imperativo.

Y tampoco dicen que el valor real de arriendo del Espacio Riesco es de 0,2 UF el metro cuadrado, que es el precio de mercado de una bodega común, y no hablan de todas las condiciones higiénicas que tiene este lugar (climatización, estacionamientos, accesos para vehículos de emergencia, cocinas y equipos electrógenos en caso de cortes de energía eléctrica).

En momentos de crisis como este debemos dejar de lado las burdas triquiñuelas políticas y las campañas populistas y demagógicas que solo buscan dividir y tensionar aún más los ánimos. La meta es centrarnos en los cuidados personales y de nuestros padres, abuelos e hijos. Chile lo demanda y lo necesita ahora más que nunca.

En dos palabras, seamos responsables.

Columna de nuestro presidente Rodrigo Caramori, que fue publicada por el diario digital El Líbero.

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