¿Nueva Constitución, reformas constitucionales o solo revisión? Por Patricio Ayala, profesor Universidad de Santiago de Chile

Los hechos recientes acaecidos en el país demuestran que la ciudadanía ha tomado conciencia de que el modo de vida que ha estado llevando por años no es el que más les acomoda, demostrando un descontento generalizado en todos los ámbitos sociales, aunque lamentablemente ha llevado este descontento a niveles de violencia pocas veces visto en el país, conducta que generalmente lo veíamos como algo lejano de nuestras fronteras.

Por otro lado, las declaraciones del ministro del Interior, Gonzalo Blumel, dan a entender que efectivamente el Gobierno le está dando un sentido a las demandas de la gente, sentido que por momentos es confuso y difícil de leer en una primera instancia, pero que al interpretarse correctamente debería aplacar en cierta medida el exacerbado ánimo de la población.

Preguntas claves: ¿qué exactamente es lo que se quiere hacer, reforma, revisión o finalmente una nueva Constitución?

Cada una de estas instancias requiere de tiempos distintos, insumos diferentes y procesos acotados y muy específicos. Por lo pronto, el Ejecutivo da señales de buscar espacios y consensos para llevar adelante una modalidad que finalmente desemboque en una nueva Carta Fundamental y pasar así a la historia como el Gobierno que hizo posible destrabar un punto político y social que solo ha traído controversias entre los diferentes actores de nuestra sociedad por años y dejando atrás de una vez por todas el estigma de un mal recuerdo para los chilenos.

¿Será suficiente? En las calles se está gritando por la solución al sistema de pensiones. Se pide un mejor sistema de salud y la regulación del precio de los medicamentos; se exige que se persigan y sancionen los delitos de colusión, soborno y cohecho; se añoran mejoras en el transporte público; se busca mejorar la manera en cómo ofrecer un servicio eléctrico de calidad; se ansía moderar los altos salarios de los funcionarios públicos y así muchas más demandas que aparecen en las pancartas todos los días.

¿Cuál es el problema? Ninguna de estas y otras peticiones pasan por una reforma, revisión o ni siquiera la redacción de una nueva Constitución. Y peor aún, la calle eso no lo sabe y quienes lo saben no salen a dar la cara para decirlo.

Por lo mismo, ahí esta nuestro trabajo si se quieren apoyar las iniciativas que el Gobierno está impulsando y así poder superar este gran estallido social.

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